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16.10.12

El lugar que se ocupa


Sobre la lealtad


Mad Men es una serie fascinante. Como en toda buena historia, vemos la grandeza y la miseria humana, las mezquindades, el amor, la traición, la fidelidad, el heroísmo, la mentira, las elecciones colectivas e individuales que pueden llevar a la tragedia o un cambio positivo en el mundo.

Tal vez una de las características que más pesan sobre los personajes de Mad Men es que no hay buenos ni malos. O en todo caso, no hay buenos tan buenos, ni malos tan malos. Los villanos llegan, incluso, a exhibir actitudes benévolas y generosas. Y los angelitos de la ‘película’, en algún momento, destapan su peor costado, una piedra negra que siempre vuelve. En fin, una palomita se puede convertir en un tiburón.

Producida para televisión, la serie cuenta los días de una prestigiosa agencia de publicidad radicada en New York, antes de la década del ’60. Según la mayoría de las sinopsis, “es la mirada a los hombres que dieron forma a las esperanzas y sueños diarios de los americanos de la época”. A medida que avanzan los años, no solo vemos las transformaciones particulares de los protagonistas, sino las reacciones y respuestas de esa sociedad norteamericana frente a hechos de repercusión mundial.

En esta historia el gran hombre es Donald Draper, director creativo y socio de la agencia. Todos lo admiran. Varones y mujeres. Todos quieren ser como él o tener algo de él. En la cancha de la publicidad no hay quien lo venza. Fuera de esa zona de exclusividad, en la vida diaria, también parece ser el rey. Nada, a simple vista, se le escapa.

Pero Pete Campbell, empleado, aunque hijo de un empresario multimillonario, sabe que Draper no está limpio y quiere compartir el dato con Bert Cooper, presidente de la compañía. Antes de la Guerra de Corea, Donald Draper se llamaba Dick Whitman. Durante el conflicto bélico –por un hecho largo de contar-, Whitman adopta el nombre de Draper, un suboficial muerto durante un ataque enemigo.

Varios años después, en la lujosa oficina del viejo Cooper, Pete Campbell larga todo lo que sabe con el fin de acabar para siempre con el prestigio del falso Draper, que mira la situación totalmente azorado.

Este es el diálogo:

Pete Campbell: Donald Draper no es quien dice ser. Su verdadero nombre es Dick Whitman. Pero Dick Whitman murió en Corea hace 10 años. Eso da a pensar que es un desertor, al menos.

Bert Cooper: Sr. Campbell, ¿y a quién le importa eso?

Campbell: Es un mentiroso, un fraude, quizás un criminal.

Cooper: Incluso si fuera cierto, ¿a quién le importa? Este país (Estados Unidos) fue construido y dirigido por hombres con peores historias de las que puede imaginarse. Los japoneses tienen un lema: Un hombre es el espacio que ocupa, y en estos momentos Donald Draper está en este espacio. Le aseguro que habrá más beneficios si nos olvidamos de esto.

El joven Campbell sale enfurecido de la oficina, y Cooper le dice a Draper:

- Despídelo, si quieres. Pero yo lo vigilaría. Nunca sabemos cómo nace la lealtad.


Esa, al menos, es nuestra esperanza.



Alejo González Prandi

18.9.12

Un solo camino posible: la Democracia




Todo el tiempo trato de cuestionar nuestro comportamiento militante. Veo y trato de interpretar todas las formas posibles. Pero siempre sea de la manera que sea, termino comprobando que la única y principal tarea común a todos los verdaderos militantes es la de intentar convencer. La política es el arte de convencer.

En el medio de la batalla, los actores que participan son de los más variados y heterogéneos. En los últimos años, desde 2003 a esta parte, estos actores empezaron a surgir desde distintos sectores de nuestra sociedad y comenzaron a organizarse de maneras muy variadas de acuerdo a la causa que les dio origen. Hace diez años prácticamente no existían organizaciones sociales representativas. Hoy, encontramos diversas y novedosas formas de agrupaciones que se ocupan de organizar y encaminar cuestiones pertinentes a distintas áreas de nuestra sociedad. Agrupaciones que aglutinan necesidades de muchas minorías. De esta manera organizada, llegamos a la Ley de Medios, La ley de Matrimonio Igualitario, los proyectos de leyes en contra de la violencia de género, cuestiones vinculadas a los pueblos originarios, entre otras medidas históricas vehiculizadas por el consenso popular.

No es casualidad que esto suceda a casi 30 años de continuidad democrática. Es precisamente por eso que se presenta esta enorme y polifónica forma de democracia, llena de variedad, color, musicalidad, con reclamos de los más variados, de los que acompañamos todos y de los que acompañan algunos pocos. Pero con el derecho que nos asiste siempre a ejercer nuestro reclamo. Así de compleja, heterogenia y movediza es la democracia.

La manifestación del jueves pasado es otra manera más de organizarse. Bien, mal. Con más ó con menos gracia. Con más o menos argumentos. Con buena o con mala leche. Espontánea ó dictada. No importa. No está en nosotros, militantes del proyecto Nacional y Popular, juzgar u ocuparnos de ir a contestar esa movilización. Nosotros no tenemos nada que contestar. A todos nos asiste el derecho de movilizarnos y hacer nuestros reclamos a viva voz. Y es eso. Solo y nada más que eso lo que pasó el jueves, una movilización que persigue una serie de reclamos. Si son justos o no es otra discusión.

Nuestro presente no se compara con ningún otro momento de la historia Argentina, hay un hilo conductor que todos los que hablamos del proyecto Nacional y Popular lo conocemos, pero nunca en la historia de este movimiento contamos con tanta democracia, con tanta historia trágica y con tanta reparación histórica. Podemos tener muchas cosas similares a los ‘50 y a los ’70, pero hoy las fuerzas están organizadas de otra manera. Y eso hay que asimilarlo cuanto antes.

Tendremos que aprender a convivir con los insultos y agravios permanentes, creo que es parte del aprendizaje de esta historia. Tendremos que aprender a responder de manera de no colaborar con una idea desestabilizadora, que todos ya saben que institucionalmente no es posible. Tenemos que ubicarnos con toda la información que la historia nos brinda. Y la historia dice que cada vez que nos enfrentamos salió mal, cada vez que confundimos el enemigo nos fue mal. Estamos presos de un sistema capitalista, eso ya todos lo sabemos. Y, en algún punto, estamos renaciendo. El hombre vuelve al hombre como único posible generador del cambio. Ni el sistema, ni el mercado. El hombre a través de sus instituciones. Instituciones que se construyen atravesando el conflicto, la discusión y llegando a una resolución. Y es así que vamos creciendo como pueblo, como nación. No hay que temerle al conflicto. Tenemos que presentar la discusión y ganarla con argumentos y pruebas, con compromiso y respeto por todo el que piense distinto y nunca apelar a los agravios para contestar. Crecer políticamente. Juguemos a convencer y no olvidemos nunca lo más importante: el que se calienta, pierde.


Emilia Bonifetti

20.2.12

Carta abierta a los agoreros

Presidentes de la Región

A los que disfrutan publicando enlaces que predicen el fin de la farsa kirchnerista y nos acusan a los militantes del proyecto Nacional y Popular de estar callados sin poder defender lo indefendible, les digo:

Estoy en contra de cualquier tipo de represión a la manifestación popular, sea por un reclamo justo o no. En casi nueve años de mandato popular este gobierno ha adoptado como politica de Estado la no represión a la protesta social. Considero que son muy lamentables los acontecimientos dados en los últimos días y espero que el gobierno que corresponda (debido a la independencia de los poderes provinciales, municipales y nacional) tomen cartas en el asunto, desvinculando de sus funciones a los agentes participantes de estos sucesos lamentables.

Hasta ahora sigo sin entender exactamente cuánto es el daño-costo-beneficio que genera la minería a cielo abierto. Ni de un lado ni del otro me queda claro. Tanto las declaraciones de ambientalistas, representantes del Estado y trabajadores no terminan de cerrarme. De todas maneras, me parece bastante hipócrita (no por todos, sí por muchos) la revalorización de la defensa del medio ambiente por parte de quienes nunca vi, por ejemplo, haciendo una marcha por la contaminación del Riachuelo (a 30 cuadras del obelisco para los porteños). Allí la evidencia sí es más que clara en relación al Famatina que se encuentra a unos 1.200 Km., y está totalmente atravesada por los medios de comunicación, con el fin de golpear al Estado nacional. Nunca vi una marcha en contra de los agroquímicos usados para el cultivo de la soja que se lleva puesta la contaminación de varios ríos y tierras de nuestro suelo argentino. Varios de los que se manifiestan viven diariamente contaminando el medio ambiente, y la mayoría de ellos no anda en bicicleta precisamente. Me parece que un debate serio sería lo justo, pero un debate dado por quienes saben, estudian y están en condiciones de dar un diagnostico más preciso. Uno debe ser vigía de esto, pero no jurado. Seguiré atenta.

Con respecto al espionaje asignado a Gendarmería, ya comunicó la ministra Nilda Garré que están investigando de qué se trata. Nuestras fuerzas de seguridad han sido contaminadas durante muchos años de dictadura, y posteriormente en democracia, donde dichas fuerzas tenían como objeto deshacer cualquier manifestación contraria a los interés del signo político gobernante del momento, llegando a su punto máximo los días 19 y 20 de diciembre de 2001, con 39 muertos en todo el país y el posterior asesinato de Kosteki y Santillán. Como así también fueron contaminadas el resto de nuestras instituciones, recién después de treinta años de democracia estamos pudiendo recuperar la política, me imagino que mucho más difícil debe ser recuperar el verdadero sentido de las fuerzas de seguridad, gracias a los troskos que supieron estar atentos y echaron luz sobre esto… Confío en la ministra Garré, que sabrá encausar las cosas.

Por otra parte, los sueldos de los legisladores nacionales no me parece una medida oportuna. Pero, en lo personal, me preocupan muchos más los millones que nos roban diariamente las multinacionales. Cada legislador sabrá lo qué hace con ese dinero, como Néstor Kirchner que donaba el total de su sueldo. Desprestigiar a la política no es el mejor camino, cuando además el legislativo ha generado en los últimos años leyes de carácter revolucionario en relación a los derechos ciudadanos.

En relación a las Islas Malvinas como “cortina de humo” me parece dos cosas:
Primero que el pueblo argentino no compra cualquiera, no se come cualquiera. Segundo, la soberanía sobre las Islas Malvinas se viene reclamando en las asambleas de la ONU durante todos los años desde 2003. En todos los foros latinoamericanos se ha discutido sobre esto y en esa discusión, en ese debate, fuimos ganando consenso latinoamericano. Es un hecho para celebrar y muy oportuno, dado que es un momento donde toda la región del sur de América está siendo vanguardia en relación a su soberanía.

Hay quienes dicen que las cosas son tapadas y los medio oficiales ocultan información. Después de un estudio personalizado he comprobado que en el 90% de los lugares donde hay un televisor (estaciones de servicios, bares, restaurantes, clínicas, consultorios, remiserías y otros locales) no hay otra cosa que TN, que no hace más repetir una y otra vez, sin parar, hasta el cansancio todas las cuestiones mencionadas, y con el único fin de atacar constantemente la investidura presidencial. Así que tranquilos, que todos se enteran de todo. De hecho, son los medios hegemónicos los que intentan marcar la agenda de los debates nacionales, los que definen los temas del día. Bueno sería que se muestren la cantidad de cosas que se hacen bien.

Como militante de este proyecto me banco las contradicciones, que son amargas y difíciles de digerir. Trato de entenderlas y entendernos como pueblo. Y el silencio muchas veces no se debe a una actitud pasiva o desentendida, precisamente porque no respondo a una obedecía debida y comprendo que la realidad es mucho mas compleja de lo que me puedo imaginar. Me tomo el tiempo (como muchos compañeros) para pensar y repensar las cosas, para escuchar todas las voces posibles, para crecer y aprender a discutir y debatir de manera más rica y productiva, sin agresiones y descalificativos.

Mi compromiso como ciudadana militante es seguir defendiendo este proyecto que le ha devuelto a tantos hermanos argentinos la dignidad del trabajo, la salud y la educación y que se concentra en el crecimiento de nuestro modelo con el fin de generar nuevas fuentes de trabajo para los miles de argentinos que todavía están esperando una oportunidad. Un proyecto de inclusión social en todos los sentidos que respeta las instituciones y entiende al Estado como articulador constante al servicio del pueblo. Creo en las instituciones, creo en el Estado y fundamentalmente creo en el pueblo argentino que es el que, a través del voto popular, está llevado adelante este proyecto. Y es Cristina Fernández de Kirchner hoy quien nos representa bajo la investidura presidencial, haciendo uso justo de las herramientas que se le conceden. Para las pálidas, para el enojo, para le rebelión infantil, reclamando por todo a mamá Presidenta de la Nación están los demás, los que se niegan a crecer en una discusión sana y de aprendizaje, los que insisten en descalificar al hombre y al pueblo, al intentar hacernos creer que estamos siendo engañados por una bruja mala y perversa. Para todos ellos mis saludos y mi respeto, mientras sigo de las manos de miles de compañeros apostando por un mundo mejor, que solo es posible a través de la transformación cultural que vamos conquistando. Entre otras cosas, ganando la palabra, que una vez más pongo al servicio de mis ideas.


Emilia Bonifetti

30.10.11

La semana (D)espués


CFK, presidenta de los argentinos con casi el 54% de los votos


Este gobierno es histórico. La frase no es nueva, y puede ser mal interpretada, mal usada también. Un dato objetivo: el kirchnerismo se prepara para comenzar el tercer período de gobierno. ¿Pero la etapa que comenzó en 2003 hace historia por una cuestión récord de tiempo al frente del Ejecutivo? Para tomar un caso, en su momento la administración de Carlos Menem logró –reforma constitucional de por medio-, el mandato más extenso en democracia, aunque con un resultado que significó la destrucción del país. "Histórico" no es necesariamente una cualidad. Puede ser solo una característica. Y mala.

En cambio, Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner alcanzan un lugar positivo en la historia, al que las generaciones venideras podrán estudiar y revivenciar siguiendo las huellas del "relato". La Presidenta siempre nos habla del "relato". Ella lo marca. Ella decide las palabras que serán (son) hechos. Animarse a leer este relato es ver cómo la vida cambia. Se pude argumentar que cualquier gobierno que construye poder arma su propio relato. La diferencia es que el pueblo logró encarnar de forma progresiva su palabra en el proyecto político comenzado en 2003.

Los principios de Néstor Kirchner viven en la Casa Rosada. Principios de nuestro pueblo. El domingo último la confirmación fue rotunda.

Muchos, la mayoría, aceptamos que el relato del Gobierno es el relato de nuestro tiempo y el propio. Es el que nos devuelve la dignidad; la emoción compartida del ser argentinos; la identificación con el de al lado, el otro, el que estuvo siempre y quisieron tapar, sin perder de vista que sigue estando aquel, que conocemos muy bien, el que promueve, defiende o deja pasar las viejas políticas antipopulares que llevaron al país a la peor miseria. Ellos están ahí.

Todos los días reflejamos y actualizamos nuestro relato frente a los desafíos que significa cimentar una hegemonía. En el discurso del Gobierno, el nuestro, como es inclusivo, y peronista, de las mejores raíces peronistas, su razón de ser se reafirma en su progreso, enseña en hechos aquello colectivo, multifacético, y también por lo que aún debemos luchar: menos pobres, más inclusión, derechos indígenas, recursos naturales, reformas en el sistema financiero.

La historia no es un "time line", una sucesión de postas que van produciendo y se leen de forma ordenada. La historia, cuando no cierra, vuelve. Y peor. Néstor y la Presidenta lo supieron desde el vamos. Impulsaron, al principio, con un escaso apoyo popular, una de las reformas sociales, políticas y económicas más importantes que tuvo el país, América Latina, sí, y el mundo en las últimas décadas. La lista de conquistas es larga, pero da gusto nombrar alguno de sus elementos -copio un fragmento de una carta reciente de Norberto Galasso a Beatriz Sarlo: "¿En estos últimos años no hubo disminución de la desocupación, ni de la pobreza, ni de la indigencia, no hubo hundimiento del ALCA en Mar del Plata ni constitución de la Unasur, no hubo lucha contra la Sociedad Rural y las grandes corporaciones mediáticas, ni Asignación Universal por Hijo, ni Asignación Prenatal, ni matrimonio igualitario, ni Ley de Medios, ni hubo captación parcial de la renta agraria diferencial a través de las retenciones, ni estatización de las AFJP para recuperar los aportes previsionales de los trabajadores, ni aumento de jubilados y para jubilados?"

La historia concreta que modifica para bien la vida cotidiana del pueblo es imposible construirla a través de la "Fuerza de un mito". Los ejemplos de bienestar son de carne y hueso. Por lo tanto, su multiplicidad también. La Fuerza es del Pueblo. Que no es un slogan para una campaña política. Es la razón por la que luchó Néstor Kirchner, con o sin poder. Es el corazón de su mensaje. En esto, vital y poderoso, nos dejó su vida: el pueblo debe creer en sí mismo para cambiar la historia.


Alejo

24.7.11

Responsabilidad y representatividad, o ganar para convencer

"La perspicacia de comprender el tiempo político"


Desde mi verdad relativa, lo mejor que nos regaló este tiempo es el reconocimiento y la valoración inigualable de la discusión política, del debate político y el compromiso político. Este último encarado y encarnado hoy por la mayoría del conjunto de la sociedad. Aprendimos a diferenciar lo público de lo privado, y de este modo, comprender que la política es pública. Está en la calle, está entre todos. Y ésta política, la pública, la de la calle, la de todos, tiene un finalidad clara y sencilla, convencer a los más que podamos; incluir, sumar. Convencerlos de que nosotros apoyamos a quienes nosotros consideramos nuestros representantes para que cumplan funciones de valor en el Estado, sabiendo que ese es el camino y que el Estado somos y es de todos.

Hoy, cuando Cristina habla, no solo nos emociona por la singularidad de su fortaleza, sino y especialmente porque dice y hace lo que todos apoyamos y defendemos. Cada una de las palabras y políticas que anuncia están en conexión directa con el querer y saber de pueblo. Habla de trabajo, de educación, de salud, de infraestructura, de presente, de pasado y de fututo. De esta manera, ella nos abraza y nos dice diariamente: Estamos trabajando, compañeros. Estamos trabajando y estamos reconstruyendo la Patria. Cristina nos representa.

El momento que estamos viviendo políticamente es muy sensible a cualquier manifestación que sintonice lejos de la señal que hoy está marcando la Presidenta de la Nación.

Pareciera ser que cada vez que las ideas de liberación avanzan en forma de práctica política es casi inevitable que aparezcan en escena los que necesitan imperiosamente (desde el imperio del pensamiento) atribuirse las verdades de lo que se debe hacer en el momento en que (como siempre sucederá) asoman los buitres que están dispuestos a todo con tal de acabar con el avance del pueblo sobre las corporaciones.

En ese sentido, algo que también nos regaló este tiempo, y especialmente Néstor Kirchner (y recordemos que cuando él asumió no sabíamos que nos iba a representar), es la perspicacia de comprender el tiempo político, el contexto, el momento justo cuanto hay que dar el paso, no dar ninguna batalla ni por ganada, ni por perdida. Esperar la jugada del contrincante y siempre tener una carta guardada. Esto era fácil de ver cuando eran pocos, cuando los que estaban cerca de las decisiones eran los menos y eran todos uno, un par de locos que venían de Santa Cruz a tratar de cambiar la historia. Hoy, gracias a dios, somos muchísimos más. Todos crecimos y todos nos sentimos partes y protagonistas. Desde las Instituciones hasta la economía más pequeña de una villa miseria. Todos queremos quedar en la historia y trascender. Y aunque inicialmente es un sentimiento hermoso, bello y reivindicante, hay que tener cuidado. Nadie puede atribuirse el valor de la política, ni la CGT que pide espacios de poder enfrentando a la Presidenta (como si no tuvieran el inmenso poder del pueblo trabajador organizado). Ni los intelectuales que salen en los medios a pelearse entre ellos como si fueran el parámetro de la verdad, como si fueran los únicos que pueden hacer una lectura de la realidad, dejando de lado por completo el saber popular, el enorme trabajo que hacemos diariamente desde la vida cotidiana, defendiendo este proyecto. Ni los artistas que pretenden ser también un parámetro de buen gusto político porque el arte aparentemente te da un saber superior. Ni los nuevos jóvenes militantes que entran a participar con un compromiso inigualable. Mucho menos los empresarios, y lo que se creen dueños de la tierra y lo festejan en el predio de Palermo (estos dos ni siquiera entrarían en categoría pero los menciono para poder desarrollar la idea). Nadie puede atribuirse nada en política. Porque la política es de todos.

En momentos como estos, tan sensibles, donde todos estamos a punto de estallar porque no podemos soportar la ceguera, el que ninguneen nuestro proyecto, en este momento que nos duele tanto reconocer que no supimos convencer. En este momento no tenemos que estallar. No podemos cometer ese error, porque nada bueno puede salir de eso. Ni las instituciones, ni los intelectuales, ni los sindicatos, ni lo artistas. Porque si estallamos empezamos a pelearnos entre nosotros, a buscar un culpable, a tratar de adjudicarle al otro el error de la estrategia. Y la estrategia, compañeros, la está armando la compañera Presidenta, ella es la jefa del movimiento, porque es la que nos representa, es la que nos defiende día a día, asumiendo la enorme responsabilidad de gobernar esta inmensa Nación.

Dicho esto, invito a reflexionar sobre nuestra enorme responsabilidad como ciudadanos y representantes de distintos sectores. Tenemos el deber de acompañar a nuestra compañera Cristina hacia adelante, y de nada sirve, en este sentido, exigirle lugares en las listas, exigirle que elija cual y tal candidato. De nada sirve ir por la vida con la absoluta nobleza de las ideas si con eso no nos vota nadie. Porque Néstor no fue Duhalde por llegar a presidente de la mano de él, porque Filmus no es Macri por aflojarse la corbata. Porque Néstor llegó con el 20% y hoy es millones, porque es hermoso sentirse representados a la hora de votar, pero cuando Néstor solo era un virola ganó, ninguno lo votó  y nos transformó en lo que somos hoy, construyendo hegemonía desde y con las herramientas del Estado. Logrando que nos sintamos felizmente dirigidos y gobernados por la presidenta de la Nación.

Tenemos que unirnos por el amor del pueblo y pensarnos como tal. Somos un todo que trabajamos diariamente por la inclusión social, porque seamos más los que vivimos con dignidad, porque cada día seamos más felices y más libres. Para eso hay que estar a entera escucha de la presidenta de la Nación, comprender el tiempo político, el contexto, como nos enseñó Néstor, y fundamentalmente cuidarnos entre nosotros. Cada uno decide qué es lo que hace público y lo que hace privado, sin olvidar que hay miles de lentes dispuestos a hacer de un Chasqui Boom una bomba, con muertos y todo.

Hay millones de argentinos que están esperando que vayamos por ellos. Para eso hay que seguir gobernando. Seamos responsables.


Emilia Bonifetti

15.7.11

La falacia de tildar de autoritario a quien lucha por la democracia


Quien siente derrota en un acto democrático, no entiende lo que es la democracia; quien manipula en democracia los dichos de la opinión de las personas, o aún más, manipula información de la realidad, es un TIRANO. Usamos las palabras para expresarnos, dar un punto de vista, una sensación, un sentimiento, un comentario, pero todos ellos son expresiones de una verdad a media, una verdad subjetiva, por lo cual no es la verdad sobre la realidad, en lo mejor de los modos, un intento de explicarla.

Frente a las opiniones sobre las últimas elecciones en Capital Federal, me cansé de escuchar y leer, de tratarnos de “fachos” por expresar la disconformidad frente a no entender el resultado que arrojó ganador al PRO. Primero, facho deriva de la palabra fascismo, la cual se la define como un movimiento político y social, totalitario y nacionalista, donde algunas de sus principales características son: el Estado es un Estado superpoderoso y representa el espíritu del pueblo, y no puede buscar por fuera del Estado nada que el mismo no provee. El Estado fascista ejerce su autoridad a través de la violencia, la represión y la propaganda nacionalista.

¿Se nos puede tratar de “fachos” cuando se planteó una ley como la número 125, que apuntaba a poner un coto a las ganancias a las exportaciones agrícolas con la intención de redistribuir ese “excedente” en educación y salud principalmente? Y mientras la discusión se mantenía en la sociedad, una parte de nuestro pueblo cortó las rutas, perjudicando a otros compatriotas o hermanos brasileños o uruguayos en el libre tránsito, y el Estado jamás reprimió como se ha reprimido a movimientos sociales, denominados peyorativamente “piqueteros”. O bien en los días fatídicos de diciembre, bajo el gobierno de la ALIANZA, cobrándose la vida de hermanos argentinos. ¿Y nos tildan de “fachos” o AUTORITARIOS? ¿Por poner el énfasis en intentar, desde el discurso, desde las propuestas, explicar y demostrar que nuestro proyecto incluye una mejor calidad de vida para toda una sociedad que vive y transita por la ciudad de Buenos Aires, se puede tildar como AUTORITARISMO?

Yo dije y sostengo que gran parte de las personas que votaron al PRO son IGNORANTES, y me han tildado de AUTORITARIO, FACHO POR CALIFICAR DE IGNORANTES A LOS VOTANTES DEL PRO! Pues bien, la ignorancia (del latin ignoratia) es la falta de conocimiento en particular o de cultura general. La persona que ignora algo no lo conoce o no lo comprende. La ignorancia, por lo tanto, puede considerarse en sentido absoluto (la persona o el grupo social carece de formación) o respecto a un contenido concreto (cuando alguien no conoce algo determinado). Más allá de la ausencia de conocimiento, la ignorancia también puede estar dada por la imperfección en los contenidos del saber o por la falta de validez de la información que se maneja. La ignorancia, a nivel general, es una herramienta para mantener el statu quo. Cuando las personas no saben algo, no pueden cambiarlo. En otras palabras: primero hay que conocer la realidad para, entonces, poder modificarla. Por tal, VUELVO AFIRMAR: ¡LA MAYORIA DE LOS PORTEÑOS QUE VOTARON AL PRO SON IGNORANTES! Y no es soberbia, ni autoritario en afirmarlo, solo basta entender y saber algo de política y realidad social para decirlo y sostenerlo.

En las elecciones de 2003, durante su campaña, Macri dijo: “¿Somos estúpidos que no podemos construir 10 Km. de subte por año?” Nadie salió a tildar que trató de estúpidos a los porteños, y más aún, ¡aquellas elecciones las ganó! Cuatro años después, solo se construyeron 4 Km. de subte, LA RESPUESTA CAE DE MADURA, ¿O NO? ¿Les importa a los porteños que votaron al PRO mejorar los hospitales públicos, el servicio de salud pública? La respuesta es simple: ¡no! Porque el 90% (de la totalidad de los habitantes de la Cuidad) está afiliado a prepagas y/o obra social. Por ende, no les es importante mejorar el sistema de salud en la Ciudad de Buenos Aires, porque lo utilizan personas de bajos recursos que viven en la Capital Federal o que provienen de diversas provincias, ya que LOS MEJORES PROFESIONALES DE LA SALUD ESTAN EN CAPITAL FEDERAL. ¿No es acaso una actitud “egoísta”? Se puede avalar que durante toda una gestión sigan aún colegios secundarios sin calefacción y edificios en condiciones deplorables? ¿Que una institución de salud mental, como el Borda, no tenga gas? Claro, los insanos no votan, así que no importa.

En la campaña anterior a la de 2003 como promesa electoral, Macri mencionaba bajar los impuestos, y luego de derrocar a Ibarra, entre gallos y medianoche, con el “licenciado” Telerman, se aprobó la suba de un 100% de los impuestos. Y no quiero mencionar las manipulaciones espurias de la información que hace el Grupo Clarín y La Nación, ¡AMBAS CORPORACIONES QUE AVALARON CADA GOLPE DE ESTADO, QUE SE APROPIARON DE PAPEL PRENSA BAJO LA EXTORCIÓN Y LA AMENZA Y EL SIN FIN DE BARBARIDADES EN NOMBRE DE LA “LIBERTAD” DE PRENSA!; ¡Y LUEGO SOMOS AUTORITARIOS!

¿SI ESTAR DE ACUERDO CON LA DISTRUBICIÓN DE LA RIQUEZA, MEJORAR LA INVERSION EN CIENCIA, TECNOLOGIA Y EDUCACION; DEFENDER LOS DERECHOS HUMANOS, LA IGUALDAD DE GENERO; MEJORAR LA JUBILIACIÓN, NO BAJARSE LOS PANTALONES FRENTE A LAS CORPORACIONES, LOS AMERICANOS Y EUROPEOS; APOYAR LA FRATERNIDAD LATINOAMERICANA Y FORTALECER LA DEMOCRACIA DE LOS PAÍSES DE LATINOAMERICA, LUCHAR POR UNA LEY DE MEDIOS DEMOCRÁTICOS Y DE INTEGRACIÓN, Y SABIENDO QUE AUN TENEMOS QUE SEGUIR LUCHANDO POR MEJORAR LA CALIDAD DE TODOS LAS PERSONAS QUE HABITAN NUESTRO AMADO PAIS, ES SER AUTORITARIO? SIIIIII!!!! LO SOY!!! POR ESO Y MÁS, VUELVO A VOTAR A DANIEL FILMUS!!!!!


Diego J. Degratti, fueguino de origen, porteño por elección!

22.6.11

Puente

Presidenta CFK


Ya no es noticia, pero sigue siendo la noticia: Cristina Fernández de Kirchner Presidenta 2011. Dijo que lo sabía desde la despedida a Néstor, cuando escuchó a los miles que fueron a la Plaza. Las declaraciones de la oposición antes y después del anuncio no tendrán mayor recuerdo que el diario de hoy. A partir de ahora queda el camino hacia octubre. Y habrá de todo. De la oposición, ya se sabe: a embarrar la cancha o a recibirse de médicos y psicólogos para atender a la “paciente” CFK. Paciencia que no hace otra que exhibir un buen manejo de los tiempos. Por lo demás, un cronómetro que empieza a correr con la intención de un trazado generacional. Que nadie de afuera venga con el tacho de pintura y la brocha: el terreno ya está marcado. "Espero ser un puente entre las nuevas y viejas generaciones, creo que ese debe ser mi rol", dijo la Presidenta. Antes que se iniciara esta campaña, la mira ya estaba en 2015. Pero, igual, paso a paso. A no subestimar a nadie. Lo ganado hay que defenderlo. Y puertas adentro no son pocos los que quieren pisar con el mismo zapato. El desafío es doble. Que el interés mayor prime sobre el menor. Para más datos, consulte la historia reciente. Cuatro años de gobierno, día a día, para el futuro.

Alejo

20.2.11

Apuntes para una propuesta de diálogo

El desafío de los nuevos militantes y actores al Proyecto Nacional y Popular


El objetivo de las siguientes líneas es reflexionar sobre la aparición de las nuevas agrupaciones que surgieron en el último tiempo, sobre todo a partir del fallecimiento de Néstor Kirchner.

En los diferentes debates, charlas, información en las redes sociales, etc. vemos y escuchamos con más frecuencia el nacimiento de agrupaciones, que con diversos grados de independencia, compromiso y características en sus tipos de formación e identidad, suman su apoyo al proyecto político, social y económico del gobierno de la presidenta Cristina Fernández.

Por diversos vínculos, y dado el terreno donde militamos, algunas de esas agrupaciones comparten un espacio común, aunque sin perder sus propias especificidades. Como ejemplo, valen el colectivo “La Rebelada”, Poetas con Cristina y el Geenap (Economía Nac. & Pop.).

En debates internos con compañeros invitados al espacio de La 125, los lunes, en el espacio teatral Oeste, abarcamos el asunto con cierta profundidad, aunque, como siempre pasa, no con el suficiente tiempo –a mi criterio- para seguir avanzando en la discusión.

La renovación de la nueva militancia, impulsada y fogoneada largamente por Néstor Kirchner surge en un momento histórico, no solo en el país sino en la región. Ahora bien, esa renovación plantea varios interrogantes, al menos a nivel local.

Entre esas cuestiones, podríamos estudiar y pensar juntos el alcance del fenómeno de esa renovación, si trata solo de caras nuevas sujetas a una expectativa “de momento”, o si bien estamos frente a una nueva manera de participación militante y ciudadana –no descartemos ninguna opción- con aportes inéditos en el campo popular y en las estructuras tradicionales de las organizaciones partidarias, con sólidos anclajes dentro del Estado y su consecuente disputa por los espacios de poder.

Otro factor a considerar sería qué elementos objetivos tenemos a mano para establecer o estimar la potencialidad y duración de los nuevos actores políticos, jóvenes, muchas veces sin experiencia, con un nivel de conocimiento formal escaso en el área “intelectual” de la política, la ciencia, la historia. Hace dos años era poco imaginable, nada imaginable, el nivel de participación y de compromiso actual. Pero hoy la situación en la que estamos emergidos nos llama, nos empuja, nos habla al oído todo el tiempo para no desaprovechar la oportunidad de continuar profundizando el proyecto.

Apunto directamente  a la “organización”, concepto que repetimos y creo que compartimos como eje central de la optimización para nuestro trabajo militante.

A) Un ítem clave de esa organización constante es la tarea de formación. En La 125 consideramos que la formación “intelectual”, la aprehensión de nuevos conocimientos (política, historia, economía, etc.) es el aporte fundamental que brindamos, nuestro granito de arena en la lucha colectiva, sin dejar de lado la presencia en otros espacios, marchas o sinfín de convocatorias. Por lo pronto, nos hemos encargado de leer con sistematización a Gramsci, Laclau, Cooke, Mouffe, Jorge Alemán…, entre otros autores.

B) La interrelación con otras agrupaciones nos ayuda de forma notable: se amplía nuestra apreciación de la realidad; en el intercambio abonamos capital político a la consolidación de una red militante que urge establecer contactos duraderos y lo más confiables posibles; canalizamos nuevas experiencias; ahorramos tiempo, recursos, esfuerzos (ya sabemos por el teatro el valor del trabajo conjunto); descomprimimos prejuicios; no hacemos más que nutrir nuestra identidad política, la visión y el aporte que pretendemos dar al proyecto nacional y popular. El ángulo de renovación está sujeta al tipo de militancia que seamos capaces de reconstruir. Por eso creo necesario estar atentos a la autocrítica puertas adentro. Cuánto más honestos seamos en reconocer nuestras limitaciones y contradicciones, estaremos más cerca de superarlas.

C) El uso de nuevas tecnologías, redes sociales en Internet, blogs, videos, etc. es un arma cada vez más poderosa. Ocurre con frecuencia escuchar de antagónicos sectores el bastardeo y la puesta en duda de su efectividad en el debate político. La experiencia hasta ahora fue muy positiva, inclusive con sus restricciones. Pero no existe nada que lo cubra todo. Una forma de caminar no anula las otras, sí alimenta las maneras de transitar el mismo sendero.


Alejo

16.11.10

Repudio si, festejo no

Repudiar la vida y la obra de Massera, sin festejo alguno, no hay nada en el recorrido del nefasto que pueda disfrutarse. Sólo queda lamentar que esta tierra haya producido semejante abominación. Sólo podría haber sido celebrable una larga vida cumpliendo su condena.


NUNCA MAS
Jorge


Comparto el soneto que escribió Juan Sasturain:

Aquí yace, acostado, el almirante
que murió hace justo una semana.

El que mató a quien se le dio la gana
está acá, con los pies para adelante.

Aquí yace un asesino, caminante,
que hizo y deshizo con la soberana
bendición de la espada y la sotana.
Insúltalo, si no lo hiciste antes.

Aquí yace Massera, el genocida
con apellido que fue marca de helados
y sombreros. La puteada consabida

y este amargo epitafio demorado
se lo dejamos, grabado de por vida
y de por muerte: no hemos olvidado.


Fuente: Página/12

23.10.10

Organización


Mis amigos cibernéticos están callados. No hay consignas. No hay agite. Hay silencio. Hace pocos días se llevaron a un compañero militante, uno de los nuestros, esos que ponen la palabra en la calle. Salieron los pedidos de justicia en forma permanente, pero es como la calma chicha antes de la tormenta.

Creo que estamos cansados, que hace meses que venimos remando como locos, defendiendo en todos lados el proyecto Nacional y Popular. Resistiendo como fieras contra la voz mediática que se alza por todos lados. Sin duda estamos avanzando. Pero, ¿hasta dónde?

Antes de ayer me subí a un taxi. Estaba muy cansada. El taxista le puso buena onda y charlamos un ratito, hasta que, claro, en un momento hablando del calor me soltó : “…menos mal que el clima no lo controla el gobierno…” Imagínate. Pensé para mis adentros: ¿doy está batalla o no? Estaba rendida y mi día seguía por varias horas más… Decidí no contestar y quedarme callada durante los 20 minutos restantes del viaje (fue entonces que reparé en que el señor estaba escuchando Ari Paluch, un alto mala onda).

Esto me quedó dando vueltas en la cabeza junto con la imagen de Macri, Pino, Cobos, Lanata, Castro, Tenembaum, TN, la mesa de enlace, los sindicatos, la metropolitana, 678, Canal 7, Carrió, Papel Prensa, Papaleo, el mercado, la señora del kiosco, el taxista, la portera, don Mario, el paraguayo, el 82% móvil, la Asignación Universal por Hijo, el 17 de octubre, los compañeros muertos, la Madres de la Plaza, el Pocho, Evita. Duhalde y Perón. Llegué a casa, me tiré en el sillón y solo quería mudarme de ciudad como mínimo. Además, no sé por qué, ese día no tenía Internet. Estaba sola con mis pensamientos.

No estoy afiliada a ningún partido, no formo parte de ninguna agrupación importante… Soy actriz que junto con otra gente armamos un espacio de formación al que bautizamos La 125 y que lo único que hacemos es juntarnos una vez por semana a leer, debatir y tratar de entender el contexto que vamos viviendo. Quiero decir que no estoy en ninguna lista, no hago campaña por nadie y solo creo y quiero defender el proyecto Nacional y Popular. Hay muchos como nosotros dando vueltas, muchos. Y esos muchos no estamos organizados. A eso me refiero. Esa es mi preocupación y eso es lo que quiero decir cuando pregunto: ¿Hasta dónde estamos ganando?

Siguiendo con esos accidentes que te presenta la vida cuando intentás ser coherente (y que se potencian mucho más cuando la coherencia es colectiva)  me encontré, gracias a un compañero de La 125, con un artículo de opinión en el diario La Nación de Pablo Sirvén (significante apellido). El mismo lleva como título Secretos de la "peronosfera K". No es más que una seguidilla de malas intencionadas interpretaciones y comparaciones sobre lo que él entiende como una militancia ejemplar. Una vez más estos cortos y paupérrimos negados militantes capitalistas se olvidan del contexto. Más allá de su enorme mala leche y determinada obsesión por dañar las instituciones se olvidan siempre del contexto. Algo que los peronistas entendemos a la perfección. Ellos creen que las formulas se repiten de la misma manera en cualquier lugar, tiempo o espacio. Que las políticas liberales son como una licencia para abrir un Mc Donald en cualquier parte del hemisferio. Este señor Sirvén lo que hace es intentar golpear sobre lo que entiende un dispositivo de pobres idiotas cibernautas que estamos al pedo en nuestras casas defendiendo a Néstor y Cristina porque nos pagan, o porque somos pobres nuevos actores políticos que compramos cualquier banana , o porque somos mmm … románticos, ingenuos, tontos, ¿Ponele?

El tema es que justo en esos días no tuve Internet, no me podía conectar. No podía leer mis sitios de información, no podía ver lo que suben mis compañeros, no tenía donde “publicar” lo que estaba pensando, no podía encontrarme con los míos. Y pensé: cuántos más son los que no pueden acceder a esta información. Cuánto tiempo tiene el señor taxista o el compañero obrero no politizado para entrar a sitios alternativos de Internet para hacerse de la información que necesita a fin de poder entender por raciocinio propio lo que sucede. Cuánta gente está por fuera de esa posibilidad y no hablo sólo del que no puede acceder, hablo además del que no quiere acceder a ese tipo de soporte de la información. Muchísimos, muchísimos más de los que nosotros pensamos.

Yo creo fuertemente que vamos a ganar en las próximas elecciones. Pero creo que es necesario dejar abierta una puerta a la duda. Queda poco tiempo y como en un partido de fútbol en el minuto 45 nos pueden cobrar un penal y perdemos injustamente. Ya nos pasó el 28 de junio. Nos dormimos, no durmieron, nos cagaron. No tengo idea desde dónde puede venir la piña ahora. No sé por dónde nos pueden sorprender. Lo que sí sé es que hace unos días mataron a un compañero del PO y que este señor Sirvén salió a atacar el espacio donde diariamente presentamos batalla, porque no solo hay compañeros en el ciberespacio, hay de todo: familiares, amigos, colegas, compañeros de trabajo, muchos de ellos indecisos, y es ahí el lugar donde uno les  puede proponer “el que quiera oír que oiga”. Después eso se traduce en las calles, las calles que solo son del pueblo.

Y ahí es donde quiero llegar. Todo el tiempo hablé y hablo usando el nosotros, tenemos, los nuestros, vamos a ganar y todas palabras que remiten a un conjunto, a un todo. Y es que eso es lo que siento, siento por primera vez que soy parte, que soy protagonista, que soy una más que contribuye a la construcción de nuestra historia, porque la historia las hacen los pueblos y hoy estamos volviendo a ser pueblo. Eso siento. En en estos momentos van a tratar de confundirnos, enfrentarnos, hacernos dudar de nuestra fuerza, van a banalizar nuestras herramientas de comunicación, van a buscar comparaciones mentirosas, van a mentir y mentir hasta el cansancio y no nos queda otra, compañeros, que ponerle el pecho a las palabras, bancar y contestar con más palabras haciéndolas sonar a donde sea, en el ciberespacio, en el taxi, en lo de Mario, en el trabajo, en donde sea. Porque la campaña es nuestra, no es solo del gobierno. Tenemos que salir nosotros como ciudadanos que defienden lo suyo porque en estos momentos no existe estructura política los suficientemente sólida para hacerlo solos. Tenemos que salir todos. Porque el proyecto Nacional y Popular es del pueblo y es el pueblo el que lo tiene que defender hasta las últimas instancias. Es un momento de transición, los jóvenes se están preparando para recuperar las instituciones, mientras tanto tenemos que bancar nosotros.

Una vez más siento que me fui al carajo, y bueno, es uno de los lugares donde más me gusta estar … desde ahí puedo ver que todo, absolutamente todo es posible cuando hay horizonte.

Emilia

17.10.10

Los salarios: la escalera y el ascensor

“Los salarios van por el ascensor de la mano de las paritarias, y los precios por la escalera por los acuerdos de precios”, dijo el presidente de la unidad de negocios para el Sur de América latina de Coca Cola, Francisco Crespo (aquí)

Y se llama Francisco Crespo, no se llama John Marshall o como quiera que se llamen en USA. Como Malinche, éste también defiende los intereses del Amo poderoso. ¿A cambio de...?   Tantos años escuchamos la frase dicha al revés, que los precios iban por el ascensor y los sueldos por la escalera. Parece casi un milagro que hoy se invierta el aserto. Como dice Emilia: "¡Hello!", de eso se trata la redistribución también. Coca Cola va a seguir teniendo ganancias, como todas las empresas en un contexto de crecimiento sostenido. Pero la brecha entre los más ricos y los más pobres se seguirá achicando. Ese es uno de los pilares del proyecto político nacional y popular.

Algunos sudamericanos logran, ¡todavía!, armarse una identidad (subjetiva) en torno a una narración que los describe como poseedores de privilegios, sosteniendo la diferencia como elemento sustancial a partir del cual se ubican en la escena. Son los que en sus años gloriosos se traían "la video" de Miami y nos contaban qué felices estaban los sudacas de allá recogiendo las migajas del bienestar que los johnies conseguían en desmedro del resto de la humanidad.

El relato que defendemos otros es. Por el contrario, igualitario. Es un relato que, además, está abierto porque es inclusivo, a tal punto que permite su propio cambio de manera permanente para incorporar lo nuevo que el deseo trae consigo en un entorno de libertad. Últimamente he escuchado a algunas personas decir: "A mi me gustan algunas cosas de este gobierno pero otras me parecen criticables". Bueno, a mi también. Quizá me diferencie el hecho de salir a discutir qué cosas quiero y cuáles no. Y por qué las quiero o no. Humildemente creo que quien ha identificado aspectos que este proyecto político ha puesto de relieve y que constituyen una base para construir la felicidad de todos, tiene el deber de decirlo. De eso se trata disputar el relato. Dispuestos siempre a enriquecerlo con el aporte de los otros, que hasta pueden eventualmente convencernos de que su visión es más acertada.

Yo creo que por un tiempo todavía los precios tienen que contentarse con la escalera, porque el ascensor está al servicio del pueblo.

Jorge

25.9.10

El testimonio como sustento de la reconstrucción histórica

A continuación reproducimos una colaboración enviada por Brian Clark, desde Canadá, para La 125.


Los círculos de la derecha intelectual, diseminadores de la historia oficial, pretenden imaginar la historia amparados y apañados por centros de poder mediáticos, pulpos de la (des)información y formadores de opinión manipulada.  La Otra Historia, en cambio, construye sus postulados desde el horizonte discursivo de la memoria y por eso recurre principalmente al testimonio, sin desechar lo teórico.  René Jara en el prólogo a Testimonio y literatura[i] pone en claro la dinámica del relato testimonial en tanto documento histórico y contradice de cabo a rabo los postulados de Sarlo en su Tiempo pasado.  Para Jara el testimonio es, más que una interpretación de la historia, una huella de la misma, la evidencia de una historia que continúa, un vestigio material del sujeto quien a su vez es la realidad misma.  Lo que el testimonio comunica es además “una manera diferente de vivir el presente”.

¿Ahora bien, cual es el valor histórico de los testimonios?  ¿Qué valor histórico pueden tener los detalles, las minuciosidades que tanto desprecia Sarlo por ser insignificantes?

3.9.10

Después del sillón

La isla
Sobre Lost y el peronismo


A Lost lo descubrí tarde. Comencé a alquilar los capítulos en el videoclub del barrio cuando la historia iba más o menos por la mitad. Recuerdo que mi primer contacto con la serie me llevó a estar un fin de semana encerrado en mi casa. Aunque continué viéndola, pronto la dejé. A los pocos meses, una gran amiga me prestó las temporadas II y III. A partir de ahí, no me detuve. En días nomás las había devorado. Compré copias de las últimas entregas hasta llegar al gran final. Cuando vi el último capítulo lloré como nunca lo había hecho con ninguna serie. No suelo estar pendiente de este género. Desoyendo recomendaciones, jamás alquilé nada de Friends o Los sopranos. Con Lost, en cambió, lloré. Lo hice en el final, en algunos de los capítulos, en partes especiales, trascendentes, hermanadas a mi manera de pensar y creer la vida, a convicciones y posiciones personales reflejadas en personajes, conflictos y en la trama general de Lost.


Los dos últimos capítulos los vi en un cómodo sillón, en la casa de la misma amiga que me alentó a mirar Lost. Aunque decir “mirar Lost” no se ajusta a la verdad, o al menos no a la experiencia de seguir su historia. Uno “mira” muchas cosas en la televisión, pero con esa serie pasa algo más. Intervienen la fe, las comparaciones, confrontamos ideas, compartimos la emoción, el sentirnos identificados con alguien, con algo, reconocido o no. Incluso descubrimos eso, que nos sentimos identificados con algo que todavía no sabemos qué es. Peor aún, la serie termina y muchos, la mayoría, nos codeamos preguntándonos qué paso. Exigimos respuestas. Queremos –imploramos- certezas. La ausencia de una voz oficial esclarecedora se interpreta de alguna manera como un abandono. Nos hemos embarcado igual que los protagonistas, Jack, Kate, Sawyer, Locke, Hurley y tantos otros


Cuando creíamos que nos sería mostrado el verdadero rostro oculto tras la máscara, encontramos que no sólo no era como pensábamos, sino que además cada uno puede interpretar la historia tal como la haya vivido, como cree que pasó. El inicio, los vínculos, las alianzas, las asociaciones, la negociación, lo inexplicable, el tiempo, el Bien, el Mal, Dios y el Diablo, la muerte y la vida, el más allá y el acá, ahora y a resolverlo ya, el pasado y el futuro. Todo depende bajo qué lupa miremos las cosas. Como el poeta, se puede creer en la comunión del huevo, en Darwin, en el Big Bang, la herencia de las brujas, el poder de la Luna o en las momias enterradas hace miles de años. No importa qué color elijas o el mandala al que te aferres. Todo estará bien. A nadie le interesa demasiado si crees en la vida después de la muerte, si la muerte como parte de la vida, si la vida y después no quedan más que las cenizas. Es nuestra la historia. Hasta podemos decir: es tuya la historia. Jugá como quieras. Con fichas blancas o negras. Jugá con la Dama. Juega con la Reina. O con el Rey. Juega con los peones. Por el centro. O los costados. Que la estrategia sea la defensa, o como dicen los libros, que la mejor defensa sea el ataque. Como quieras. ¡Pero jugá! Y si por alguna razón, capricho o enmienda sofista que quieras aducir, se te da por no jugar, ya sabés que es imposible. Jugarás de todos modos (no jugar es una forma de jugar). Hasta tienes la libertad de hacerlo de todos las formas posibles. Nadie abrirá ningún escape porque no lo hay. Estás adentro de la cancha.


Si insistes en hacerte el distraído, con el tiempo te volverás tan débil que la pelota terminará derribándote. Eso es Lost. Al menos, como yo lo interpreto. Está bien, esos guionistas sedujeron y nos fascinamos. Ellos trabajaron para construir una historia. Pero necesitaron de nosotros para que el relato se complete. También en eso dijimos presente. Cada uno en el tiempo y cómo pudo. Pero el grueso estaba allí, esperando ansioso el estreno del próximo paso, haciendo revisionismo, chequeando datos, lugares, nombres, diálogos, zonas oscuras, lo que sea. Lost requería de un espectador activo y lo tuvo. Quizás el error por parte de algunos en la platea fue creer que con eso bastaba: “Yo [espectador] trabajo con la serie, yo [espectador] la sigo, todo lo que pidan, pero el final me lo sirven en bandeja”. La realidad fue exactamente contraria a esa presunción. No hubo ninguna bandeja. Nada estuvo servido en el final. Muchos esperaban otra cosa. Después de tanta fe, de trasnochadas, de impaciencias, de soportar traducciones pésimas en copias truchas, de hacerse de la historia para ser de alguna manera parte de la historia, de perdidos cotejos, búsquedas en la web, conversaciones con amigos y compañeros de trabajo sobre porqué Desmond calla o Los otros piensan atacar, después de enormes sacrificios, la isla pide uno más, el más grande de todos los sacrificios, el que requiere de una decisión cabal, pero que no todos están dispuestos dar y que no todos dan, en efecto. La isla nos reclama a nosotros, seguidores, fanáticos o simpatizantes espectadores, que no dudamos del suelo que pisamos ni del año que corre, la isla pide que seamos libres.


Para completar la historia debemos animarnos a ser libres, lo más libres que podamos. Para que la historia cierre hay que empezar por creer que cada uno es capaz de cerrar la historia y, sobre todo, de continuarla. No en sentido literal de Lost, ya que sería imposible. Pero sí en otros terrenos, en los sitios donde damos la batalla cotidiana, donde nos juntamos con los nuestros y a veces también con los otros, los de la vereda de enfrente, a fin de expresar lo que pensamos. Allí, donde queremos marcar influencias, formas, visiones o maneras de actuar y de hacer. Siempre hay nuevos horizontes porque la historia nunca se acaba. No solo el público se renueva. También la fe. Surgen nuevas necesidades.


Lost es justamente el desafío por demostrar que nos hacemos cargo de esa [la] historia en el momento que nos suelta la mano y que estaremos sosteniéndola para afirmar lo que creemos, lo que nos queda como posible, como construcción de una identidad, y no para enojarnos con lo que hemos visto, con lo que nos han dejado, por las promesas incumplidas, los padres imperfectos, las traiciones o las palabras esperadas finalmente nunca dichas, por las muertes que nunca y nunca debieron ser.


Ahora la posta la tenemos nosotros. Es cierto: hay cosas que no cierran. Luego de mirar emocionado en el sillón de mi amiga el final de Lost –que me tomó por sorpresa en ese lugar-, uno de los hechos que más celebré fue la cantidad de preguntas que permanecen abiertas, la incertidumbre sobre una infinidad de detalles y la historia ofrecida a manera de un gran banquete accesible a los que quieran continuar indagando, buscando respuestas, saliendo a confrontarlas con el mundo.


Una mujer me confesó que Lost la había modificado. Ya no es la misma. Llegó, incluso, a cambiar su forma de vida. Esta mujer me dijo también que no todo cierra: “¿O acaso a vos te cierra todo?” No, respondí. Pero algunas cosas sí deben cerrar. Intuyo que –y esto no se lo dije porque ahora lo pienso-, hay que seguir adelante. Otra persona con la que también intercambié opiniones sobre la serie me dijo que Lost es como la vida: “está en cambio permanente”. No digo que Lost es la vida. Está allí para quien la quiera tomar, para quien, superando algunos prejuicios elementales, comience a frecuentarla, primero como un parroquiano de café y después –ojalá- como un íntimo amigo que nos cuenta su historia y no se avergüenza de sus delitos ni peores miserias. Ahora bien, somos responsables de nuestra libre interpretación. Está en cada uno y en todos hacer algo con el legado.
 
En realidad, quería escribir este relato para establecer una probable relación entre Lost y el peronismo. Mucho dije, más de la cuenta, de lo primero y nada de lo segundo. Extrañamente siento que siempre estuve hablando del peronismo. Por lo pronto, el camino para llegar a casa se abre a manera de un laberinto. El pasado no cambia mientras no hagamos el intento de mejorar el futuro. Quiero creer que es posible.


Alejo González Prandi

21.8.10

Apuestas por la región

Salió esta nota en P12, quizá ya la leyeron. Creo que es importante tenerla a mano porque sintetiza la apuesta por la región y anula el argumento delirante del grupo A (¡qué A, Clarín!) acerca de la ineficacia de la UNASUR y de Kirchner en particular.


El ombliguismo pasó de moda, de Martín Granovsky

Jorge


Opinión: Acuerdos en la Unasur
Muy esclarecedor el artículo en Página. Más allá de las declaraciones propias por parte de Colombia y Venezuela a fin de reestablecer la relación diplomática, el foco del conflicto puesto en el contexto regional y la participación del resto de los países como una cuestión que nos involucra de forma directa, es fundamental. La "madurez" de la que habla Granovsky bien puesta está en que las partes se reunieron bajo el paraguas del Unasur, descartando a la OEA. Ya vimos cómo terminó (¿terminó?) el caso de Honduras a manos de de la OEA, comanda por los Estados Unidos. Latinoamérica parece, poco a poco, ir encontrando sus propios caminos. Y en esto, por más que a muchos le pese, se dio bajo la presidencia de Néstor Kirchner en la Unasur. Además es otra cachetada a la desconfianza hacia las instituciones en democracia.

Alejo

1.6.10

La fiesta del pueblo

El pueblo se convocó para celebrar el Bicentenario

El BICENTENARIO pasó con gloria y sin penas, y vale la pena celebrar la celebración.
Alguien en la radio recordó la canción FIESTA, donde Serrat narra una historia acerca de la suspensión de toda diferencia, de todo conflicto, para que todo un pueblo se entregue a un festejo. Yo creo que algo así pasó acá, pero con un todos particular. Lo que yo vi fue un gran, grandísimo festejo de las grandes mayorías. Estábamos la clase media y los sectores más pobres de la sociedad argentina, todo un abanico demarcado así y que podemos caracterizar con decisión y alegría como popular. En medio de la multitud yo pensaba "¡Cuántos somos! ¡Somos muchísimos!". Y además en un clima de armonía que sorprendió a propios y ajenos (si bien es algo que una lectura correcta de la realidad prodría haber previsto, quizá debamos leerlo ahora como algo contingente en la política).

No estuve en el Colón, por lo que escuché, ví y leí después, el espectáculo fue muy bueno, tanto adentro como afuera. Claro que del espectáculo, del arte que se puso en escena ese día no se dijo nada. Se mostró sí, hubo una transmisión en vivo de todo el evento. Pero ni una sola referencia a la obra, a los actores, a la puesta en escena, nada. Ni un "backstage", ni una nota a los directores artísticos, ni a los artistas. Ninguna descripción del trabajo escenográfico y de vestuarios (por primera vez en su historia el teatro Colón no produjo sus vestuarios, Macri cerró ese área artística y lo tercerizó, ).

Sí hubo una alfombra roja en ese espectáculo para pocos. Es cierto que el teatro tiene una capacidad limitada, no entrábamos los tres millones que estábamos en las calles. Pero los personajes ELEGIDOS para representar a la sociedad fueron los ricos y los famosos, la FARÁNDULA. Y farandulesca fue también la transmisión televisiva. Son más importantes los zorros muertos que llevaban colgados las señoras elegantes que dicen que fue una fiesta muy linda porque la gente no molestaba, "estaban ahí detras de las vallas y no molestaban para nada". ¡Qué cosa más decadente!

Pero la verdad, ¿quién quería estar en ese Colón cuando afuera había una fiesta popular única en nuestra historia? Y creo que, para hacer honor a ese acontecimiento, el país que viene tiene que ser consistente con esa síntesis de capacidad de organización y ánimo de compartir un festejo de una identidad nacional y latinoamericana.

Ese contraste me hizo recordar el poema de Benedetti "Ustedes y nosotros". Con esa gente, a la que ninguno de nosotros le importa un pepino, que tiene un ego enfermizo, que desprecia la calidad, de qué inclusión podemos hablar. Ahora son ellos los que quedan afuera del sistema si logramos construir la hegemonía a partir de conciliar las demandas indiscutiblemente mayoritarias que tiene la sociedad. Están desaforados con la amenaza que sienten de perder sus prerrogativas mal habidas.


Jorge
27 de mayo de 2010

Izquierdistas

¡IZQUIERDISTAS! Dijo la innombrable (y ya se ganó el mote, ahora tenermos dos innombrables)....

¡Finalmente nos descubrieron!

Ahora vamos a tener que empezar a fortalecer el estado, a implementar las paritarias, a aumentar las jubilaciones dos veces por año, a negarnos a un ajuste, a impulsar políticas inclusivas....

Si somos izquierdistas:

Vamos a tener que pagar un 75% menos de deuda externa, a acumular reservas con superavit comercial.

Vamos a tener que poner a los bancos a fomentar la actividad productiva, a poner al Banco Central al servicio de la produción.

Vamos a tener derogar las leyes de impunitad, vamos a tener que impulsar los juicios a los genocidas, vamos a tener que darle un programa de televisión a las madres de la plaza, a promulgar una ley de medios democráticos,

Como somos izquierdistas:

Vamos a tener que consagrar una asignación universal a los niños y adolescentes. Vamos a tener que distribuir la riqueza por medio de impuestos a la renta de la tierra (que es de todos, aunque los que limpiaron a los indios se la hayan encanutado).

¿Que, como? Ah, ¿que ya lo hicimos?

Y ahora, ¿que hacemos entonces los izquierdistas?

Ahora viene lo que nos toque, nadie puede hacer profesías. Pero seguro que lo que venga nos está encontrando dignos de nuestro devenir, felices de ser parte de esta historia de transformación de la realidad, de un "saber hacer" con la política.

Lo que viene es, seguro, el compromiso de muchos de nosotros de trabajar para la construcción colectiva de una manera novedosa de pensar la realidad, apartada del pensamiento hegemónico que pretende preservar las diferencias y las prerrogativas de los que siempre más han tenido.

Abrazos,

Jorge
13 de marzo de 2010

Mi opinión


Me llamo Violeta Sinai y tengo 24 años. Tengo un papá, una mamá y una hermana mayor. Todos los días, agradezco por estar en la familia que vivo, que tengo, que siento. Me considero una afortunada, entre tanta gente, familias y personas que sé que no tienen una familia en donde se sientan cómodos o felices. Porque yo sí lo estoy. Digo todo esto, porque desde el segundo día de mi nacimiento vivo con mi familia adoptiva, quienes siempre me criaron con mucho amor y con la verdad. Y no hay nada más amoroso que criar con verdad y sinceridad. A cada etapa de mi vida yo entendía la adopción de a poco, según la edad que tenía, pero siempre con mucha naturalidad y con mucha alegría.

Hace un tiempo, me tocó ayudar a una amiga con un aborto. Nunca me cuestioné si lo que estaba haciendo estaba bien o no. No me creo con el poder de juzgar a nadie en una situación semejante.

Lo que sí sé, es que defiendo el derecho de la mujer de poder decidir sobre su cuerpo. Y nadie tiene nada que juzgar sobre una decisión tan personal, tan íntima. Yo apoyo el aborto, Creo que cada una debe ser libre y conciente. Acompañé a mi amiga y la apoyé sin preguntar ni cuestionar, porque así lo sentí.

Quizás a partir de esta situación, me volvieron a aparecer algunas preguntas sobre mi identidad. Tengo la suerte de tener una relación hermosa con mis padres y charlar abiertamente sobre mi adopción. Recordé que desde que yo tuve conciencia de ser adoptada y mi mamá me preguntaba si alguna vez quería saber algo de mi mamá biológica, yo le contestaba que lo que quería yo, más que nada era agradecerle el haberme permitido tener mi familia, que la buscaría para decirle gracias. Gracias porque me dieron la vida. Entonces, tengo 2 mamás y 2 papás. Y siento que todos ellos hicieron conmigo un acto infinito de amor. Los que me dieron la vida y los que me la dan día a día.

Hoy, estoy repasando mi historia familiar, formandome como persona, creciendo... conociendome... Estoy pensando la manera de que mis gracias puedan llegarle a mi mamá biológica. Sé que tengo la mitad del camino hecho: porque cuento con el apoyo de mis papás. Y sé que en algún momento reencontraré a mi mamá biológica para darle las gracias por darme la vida. Y que me llena poder darle las gracias a mis papás día a día por darme la vida también. Por lo que me siento muy afortunada de que mi motor de búsqueda no sea un vacío, ni ningún agujero negro; sino el amor.

Toda esta situación personal, hace que me toquen de cerca ciertas noticias, historias, políticas.. No encuentro contradictorio apoyar el aborto y agradecer ser adoptada. No encuentro ningún problema en que personas del mismo sexo puedan tener un hijo para poder formar una familia. No encuentro ningún problema en que una persona adoptada quiera o no quiera conocer a su familia biológica, es una decisión tan, pero tan personal... Lo que sí no entiendo, es cómo hay gente que se cree dueña de la verdad y con el poder y autoritarismo de querer imponerselo al resto. Me resulta aberrante que una madre que supuestamente ama a sus hijos les mienta, les oculte su historia, que no es otra cosa que el camino que los llevó a encontrarse. Entonces, por qué ocultarlo? negarlo? o simplemente hacer como si no existiera... No puedo entender cómo hay personas que se creen con autoridad de decidir si una mujer quiere ser madre o no (ya sea biologica, adoptiva...) y más aún, si serlo pone en peligro la vida de esta.

Quiénes somos para decidir sobre el resto de qué sexo, de qué color, de que religión, o con quién uno quiere ser compartir su vida... ?

 
Violeta Sinai
10 de abril de 2010

Opiniones de una etapa

Compañeras y compañeros,

Nuestra gestación como agrupación política se da en un contexto muy particular: siendo oficialistas ocupamos el lugar de la resistencia.

El llamado tuvo lugar en Oeste. Un llamado de necesidad. Ahí nos dimos cita. Toda construcción a largo plazo no debería medirse por los tiempos de la coyuntura. Lejos a todo elogio, no presenciamos los encuentros como quien cumple con lo anotado en la agenda personal. Otra vez la necesidad: de búsqueda, de comprensión y de identificación. Exploramos –todavía (siempre) lo hacemos- con urgencia de nuevos descubrimientos. Pueden ser muchas cosas o una sola. O una enorme incógnita. Quizás una muestra de que lo que pensamos no es un disparate, algo descabellado, una mera consecuencia hormonal, una posición política vencida por el peso de los jinetes del Apocalipsis o los boy’s del mercado que parecen hacer las guerras y las crisis económico-financieras para salvarnos del terrorismo, el Estado nacional y popular, la unión de líderes latinoamericanos como Castro, Chávez, Evo y Correa.

Tal vez nos juntamos para ratificar aquello tan esencial, primario, de recuperar el sentido común: el aire sigue siendo aire, el fuego quema y el agua aún moja. Nuestra militancia pregunta. Es una piedra en el zapato de los que huyen de los cuestionamientos, de las movilizaciones y hasta de los que apuestan a la perpetuidad del actual estado de cosas. Entiendo que el progreso se demuestra en la praxis. A partir de Perón el proletariado argentino entra en la historia grande nacional, latinoamericana y mundial.

Lo vemos con nuestros propios ojos, lo leemos, lo estudiamos, lo hablamos. Está en la televisión, en la radio, en la calle, en el trabajo, en la cola de un banco: la política es conflicto. Ahí está la historia gritándolo y exhibiéndolo en cada recorte, en cada edición y memoria que hacemos cuando viajamos al pasado. Aunque la derecha lo niegue, aunque hagan lo imposible para esconderlo, la política es conflicto. Y en Argentina están todos los elementos y condiciones necesarios para entenderlo. Todo está frente a nuestros ojos. Existen dos proyectos antagónicos, dos maneras distintas de encarar los problemas. Pero la cuestión no es de forma. El gobierno de Néstor Kirchner primero y el de Cristina Fernández ahora tuvieron y tienen en su raíz un proyecto nacional y popular que apunta a beneficiar y a dar herramientas a los pobres y a todos los sectores más vulnerables de la población. Ese proyecto también incentiva el mercado interno, la industria nacional, los acuerdos latinoamericanos para fortalecer a la región como bloque económico y político en los foros internacionales. Cristina y Néstor mantuvieron desde el principio duros cruces con los grupos más groseramente favorecidos durante la década de los ’90: el campo, los militares, sectores de la Iglesia, los grandes medios de comunicación, los privatistas a cualquier precio y los agoreros de achicar el gasto público. Por la estrategia de desinformación, el desgaste de ir contra esos buitres es grande. Sin embargo, el proyecto se mantiene y profundiza. Hubo errores. Hubo una 125. Se perdió por casi nada las últimas elecciones legislativas, lo suficiente para seguir pensando sobre eso y ver qué se podría hacer a futuro. También hay leyes fundamentales que alientan la lucha: la estatización de las AFJP, el Fútbol para Todos, La Ley de Medios Audiovisuales, la Reforma Política, el subsidio por hijo para los que de verdad lo necesitan. Durante la gestión de Filmus se promulgó y reglamentó una nueva ley de Educación. Recordemos quién abrió el paso para la transformación de la Suprema Corte de Justicia. La industria construye barcos. Se abren cada año nuevas escuelas de oficio. Un modelo de país. Un Estado de bienestar en reconstrucción. Un Estado que busca recuperar el tiempo perdido y la capacidad de operatividad anulada durante la administración asesina de Carlos Menem, continuadora de lo montado por la última dictadura militar. No debe ser fácil empezar de vuelta. Para nada. La marcha debe seguir. Hay que tener paciencia y no dejarse envalentonar por espejitos de colores y pesimismos (esto va como defensores del gobierno que nos representa y fundadores de nuestra agrupación). Sospecho que la militancia está llena de tentaciones. El refrán sería algo así: hay que aprender a caminar, siempre, aunque ya se sepa volar.

Del otro lado de la vereda están los que ya conocemos, nuestros opositores y/o enemigos. Sabemos lo que quieren y qué están dispuestos a hacer para concretar sus planes. Todos los cañones apuntan al Gobierno nacional. Cañones sin descanso. Full time. Hay enemigos claros a la democracia. También traidores: Cobos, Redrado. La capacidad de malicia que posee la derecha es tan brutal, tan bestial, desesperada y bochornosa que hasta el más elemental escucha de Radio 10 clama por un poco de inteligencia. Al menos, prudencia. Dos o tres veces oí a personas decir que defendían al “Gobierno K” por sólo ver a la oposición. (Yo soy peronista por la contra. Los hombres en momentos históricos buscan identidades históricas. Identidades que despierten sus conciencias. Este es un momento histórico). La divisoria profunda de aguas provoca choques, enfrentamientos, conflictos. Y está bien. Es así. Cuando las posiciones ideológicas están claramente opuestas y todos pueden expresarse libremente, gana la democracia. Es la democracia. El sistema que nos rige no se sustenta en darle el asiento a una vieja en el colectivo, en tener buenos modales, ropa decorosa y gestos de “empleado del mes” para con el candidato del partido contrario. Definir la democracia es un trabajo que supera las pretensiones de este borrador y tampoco creo ser capaz de hacerlo. Lo que queda claro es que en Argentina cada uno dice lo que piensa y nuestra Presidenta afirma, a su vez, estar dispuesta a dar la vida por las “estupideces que se publican”. Sí, la política es conflicto. Lo escribo otra vez porque pienso que es necesario, al menos para mí, comprender la necesidad de llevar adelante los fundamentos del proyecto en el cual nos identificamos y nos interpreta.

Ahí estamos, firmes. Cada uno viendo cómo y entre todos también. Haciendo o diciendo siempre algo. No dejándola pasar. Perdiendo el miedo, ganando conocimientos, militancia, alegría. Y en esto le debo un agradecimiento especial a mi amiga Emilia, y también a Victoria y Nacho. Todos compañeros que nos convocamos en sencilla razón de reconocernos en nuestras convicciones políticas y humanas. Estábamos cansados de los diálogos erráticos, de las defensas truncas, de los balbuceos esporádicos y la impotencia de ver a nuestro opositor y/o enemigo lanzando sus dardos venenosos, mentiras que generaban en la televisión, la radio y los diarios como verdades absolutas e indiscutibles. En lo que a mí respecta, los encuentros en Oeste me reactivaron la memoria política; me recordó que es indispensable sostener de forma abierta el pensamiento propio, expresarlo en todos los canales y vías con acceso. Y si los caminos están cerrados, no parar hasta abrirlo. El palo se defiende a capa y espada; la base de una buena construcción se sustenta con fidelidad, alegría y sabiduría para saber dar a tiempo el paso necesario. Es evidente que al hablar de política podemos disgustar a más de uno. Hablar de política incomoda. Incomodemos. Hablar de inseguridad no es el tema de la política. Hablar (y mejor hacer) de política es, entre otras cosas, intervenir en la discusión de lo que el discurso mediático intenta imponer a fin de menospreciar y ocultar el papel vital de la democracia que hace al desarrollo de los pueblos. Defender a nuestro gobierno es imprescindible. Lo hemos conversado muchas veces: cuando hablamos con un amigo o interlocutor ocasional de las acciones, las leyes y medidas del Gobierno estamos fijando una posición clara. Esto perturba a muchos. Nuestra acción y palabra puede distanciarnos de algunos, pero nos hace más fuertes y nos ayuda a manifestarnos con mayor transparencia. Vamos por el camino.

Aclaro que las afirmaciones aquí vertidas si bien son propias, y me hago cargo de ellas, no las considero sólo fruto de mis reflexiones y experiencias recientes, sino de los infinitos diálogos, horas de charla con café y mate, con todos las personas que pasaron por la mesa política de Oeste en 2009. Fundamentalmente destaco la compañía, las conversaciones y lecturas compartidas con Emilia, Victoria y Nacho. Compañeros incansables.


Alejo González Prandi
Buenos Aires, 27 de enero de 2010